domingo, 2 de agosto de 2009

Literatura y Nuevas Tecnologías: Una reflexión previa sobre la enseñanza de la Literatura

Algunos conceptos del Dr. Joaquín M. Aguirre RomeroFacultad de Ciencias de la InformaciónUniversidad Complutense de Madrid

Antes de introducir cualquier idea sobre la enseñanza a través de las Nuevas Tecnologías de la Información deberíamos dedicar unos instantes al paso previo. Cualquier afirmación sobre la enseñanza y las herramientas disponibles tiene que partir de un par de cuestiones: qué se debe enseñar y cómo se debe aprender. Sin tener claras estas cuestiones, la incorporación de cualquiera de estas tecnologías será un ejercicio vacío, un trabajo sin sentido, una especie de exhibicionismo tecnológico. En el campo de la enseñanza -como en cualquier otro- es un despropósito avanzar o introducir tecnologías sin incorporar, a su vez, unas metodologías didácticas y una serie de objetivos claros a los que llegar a través de ellas.
Mucho me temo que, contagiados por lo vertiginoso de la tecnologías, estemos olvidando pensar en el qué y en el cómo de nuestra tarea docente. Por ejemplo, cuando observamos la producción de materiales o el diseño de estrategias de incorporación de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación hasta el momento, percibimos un claro desajuste entre lo que las herramientas permiten y los presupuestos didácticos que deberían presidirlos.
Tratándose de principios, lo lógico es comenzar por la pregunta más básica, aquella que muchas veces se evita: ¿qué creo que los alumnos deben aprender en el ámbito de mi materia, en este caso, la Literatura? Desgraciadamente la respuesta más extendida si realizáramos una encuesta sería: lo que determinen nuestros programas. Sin embargo, cualquiera que reflexione mínimamente sobre la peculiaridad de su materia percibirá que esos contenidos que los programas definen no son más que unos ladrillos con los que se pueden construir muchas casas distintas, una más habitables que otras. Desgraciadamente, la fórmula más sencilla en esta construcción es la que se basa en la mera transmisión de contenidos o informaciones. Proponemos unos determinados contenidos y pensamos que lo importante es su paso del docente al discente. Cuando los críticos dicen que las bases de la enseñanza apenas han cambiado en dos mil quinientos años, no deja de asistirles cierta razón. Deberíamos aprovechar este momento de renovación tecnológica para repensar todo nuestro sistema educativo. Siempre es preferible, si vamos a construir, asegurarnos del estado del terreno, no sea que resulte ser pantanoso y nuestra nueva construcción no sea tan estable como pensamos.
La selección de cualquier tecnología o herramienta tecnológica se debe hacer desde dos supuestos básicos: 1) elegir aquellas que nos permiten realizar un menor esfuerzo; y 2) elegir las que nos permiten hacer cosas nuevas. En el primer caso podemos poner como ejemplo el uso de la calculadora, que nos ahorra el largo proceso mecánico del cálculo de las operaciones. Con la calculadora no aprendemos nada, simplemente ahorramos tiempo. El segundo caso es el de todas aquellas tecnologías que nos amplían el campo operativo permitiendo plantear nuevas formas de aprendizaje.

Para seguir leyendo:
http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/eliterat.html

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